La Alasita: Patrimonio cultural, fertilidad y crecimiento

La Alasita una fiesta ritual que se realiza el veinticuatro de enero en la ciudad de La Paz en Bolivia. Esta fiesta no muestra solamente las “creencias” particulares de un lugar, nos comparte un sentido ritual de perseverancia para alcanzar nuestras metas.

Para conocer más de esta fiesta conversamos con Varinia Oros. Ella es antropóloga y curadora en el Museo Nacional de Etnografía y Folklore de La Paz (MUSEF). La Alasita es uno de los temas que más ha investigado, realizó trabajo de campo en varios años, recolectó diversas piezas para la colección del Musef e hizo diversas entrevistas en especial con artesanos de miniaturas. Una de las principales publicaciones realizadas con el MUSEF titula: «Alasitas. Donde crecen las illas (2017)» que estudia el origen y desarrollo de las Alasitas en la ciudad de La Paz, a partir del rol de las illas, unas miniaturas sagradas que se activan con los ritos de esta festividad.

¿Qué es La Alasita?

Fue la primera pregunta que le hicimos a Varinia y ella nos respondió así:

“La Alasita es una fiesta ritual que se lleva a cabo a partir del veinticuatro de enero. Lo interesante de esta fiesta es que todo lo compras en miniatura. El veinticuatro de enero pasa algo especial en La Paz. La Paz se transforma. Todo el mundo sale a comprar pequeñas miniaturas. Con la esperanza de que estas miniaturas se materialicen.”

¿Y cómo debemos hacer ese día?

“A las doce del día lo que tienes que hacer con estas miniaturas es hacerlas bendecir, para que estas se materialicen. Para que se hagan realidad. Mucha gente dice que son deseos. Que estás yendo a comprar deseos para que se haga realidad.” 

Así es, de hecho, un elemento central de La Alasita son las ferias de miniaturas que se instalan en diferentes lugares de la ciudad y donde las personas van a adquirir “sus deseos”. Antes de la pandemia, la feria se inauguraba en enero y se prolongaba hasta unas semanas previas a las fiestas de carnaval. Este año, 2021, La Alasita se suspendió debido a las restricciones de salud por el COVID-19.

Otra característica importante de La Alasita es su amplitud. Como dijo Varinia “la ciudad se transforma”, ya que unas horas antes y después del mediodía del veinticuatro de enero la ciudad se paraliza. Es decir, se frena momentáneamente al flujo vehicular, las calles y avenidas se cierran por las ferias asentadas alrededor de plazas e iglesias, muchos de los servidores públicos tienen asueto a mediodía. Todo este escenario se crea para que todas las personas, salgan a adquirir sus miniaturas.

“Mucha gente sale a comprar casitas, mucha gente sale a comprar básicamente alimentos, para que no les falte el alimento todo el año. Y allí ustedes van a poder ver no solamente salen personas encorbatadas, jóvenes, niños, mujeres, mamás, papás, absolutamente todos. Todo el mundo sale a comprar estas miniaturas.»

Entre las miniaturas, hay de todo. Además de lo que mencionó Varinia se pueden comprar autos, casas, negocios, viajes, etc. Y todo acompañado de los papeles legales necesarios. Son réplicas exactas en miniatura de los documentos y objetos originales. Por ello, son obras de arte únicas; lo que se vino a llamar luego como artesanía.

Un elemento muy requerido entre la constelación de miniaturas son los títulos profesionales. Y se encuentran en diversos grados académicos y de todas las universidades, no solamente en Bolivia sino fuera del país. Varinia nos cuenta:

“Si alguien está haciendo, por ejemplo, su tesis de licenciatura en cualquier carrera. Se irá compraría el título ¿para qué? Para que se haga realidad este su título, para que ese año pueda recibirse (ya sea de arqueólogo, antropólogo, etcétera). Tenemos todos los títulos, los más impensados; incluso en estos últimos años, yo he comprado (para la colección del museo), títulos de doctorado de la universidad de Harvard, he comprado maestrías en la universidad de México. En España. Incluso en Cuba. O sea, realmente hay ese tipo de papelitos que puedes encontrar, este tipo de miniaturas en La Alasita. Incluso he encontrado papeles de residencia en España para que les den la residencia a los migrantes en España…”

Es tan amplio el conjunto de elementos que se pueden encontrar que Varinia también le llama “universo de deseos”:

“Realmente, es un universo de deseos, donde la gente va y puede adquirir estas miniaturas. Pero tienes que hacerlo, el veinticuatro a las doce en punto: ch’allar con los Yatiris en la plaza y bendecirlos con el cura en la iglesia para que esto se haga realidad.»

La Alasita como patrimonio cultural de la Humanidad.

Todo lo mencionado muestra la importancia de esta fiesta ritual para los habitantes de la ciudad de La Paz en Bolivia.

Por ello, el año 2010 artesanos, feriantes, ritualistas y autoridades locales, iniciaron las gestiones para que UNESCO reconozca a La Alasita como patrimonio cultural de la Humanidad. Este objetivo se logró el 7 de diciembre de 2017, cuando el Comité Intergubernamental de Salvaguardia del Patrimonio Inmaterial de UNESCO declaran la inscripción de La Alasita en la Lista representativa del Patrimonio Cultural inmaterial de la Humanidad, mediante la aprobación del expediente titulado: “Los recorridos rituales en la ciudad de La Paz durante la Alasita.”

Aquí está el material elaborado para la candidatura de La Alasita a UNESCO:

1) Este es el video oficial de La Alasita, preparado como parte del Expediente para UNESCO de esta fiesta:

2) En el Portal oficial de UNESCO, está toda la información remitida a esa institución como parte del Expediente: el Formulario de inscripción, las fotografías y material adicional.

3) Adicionalmente, a manera de «yapa» les invitamos a escuchar: «La Alasita: deseos, fertilidad y crecimiento» es el título del episodio que hicimos en el podcast PachaKamani-Radio:

Hasta aquí mostramos la presencia de La Alasita en contextos urbanos contemporáneos, concretamente en La Paz. A partir de éste, la práctica se fue difundiendo a otros departamentos de Bolivia, alcanzando incluso otros países de América, Europa y Asia.

Referentes rituales y significados ancestrales de La Alasita

El investigador Milton Eyzaguirre, habla de las referencias históricas de los rituales ancestrales de la fiesta:

“La Alasita tiene un significado bastante interesante, porque inicialmente se le asigna una relación con las miniaturas. Pero más que miniaturas, que son un objeto suntuario como tal, estos objetos son illas e ispallas porque tienen que ver mucho con el contexto ritual festivo, al cual estamos entrando. El tema de las illas está relacionado con los temas de piedra y barro principalmente; y las ispallas están relacionados con los productos vegetales.

Las fiestas de estas illas e ispallas, comienzan en algunos casos en noviembre. No nos olvidemos que para noviembre llegan los muertos y ¿qué es lo que perdimos a estos seres? que nos traigan bienestar y fertilidad a la comunidad.

Obviamente ahora nosotros celebramos Alasita el veinticuatro de enero. Y esto recién comenzó a realizarse después del cerco a La Paz en mil setecientos ochenta y uno para mil setecientos ochenta y tres. Según algunas ordenanzas, se determinó que, gracias a la exclusión de los indígenas, se celebra esta fiesta en favor de la virgen Nuestra Señora de La Paz que justamente se celebra el 24 de enero.»

Entonces, La Alasita como tal, inicia a finales del XVIII, y probablemente ahí nace el término. Ya que “alasita” es una palabra aymara que significa «cómprame» y tiene que ver con el trueque y la reciprocidad. Además, sus orígenes rituales ya estaban presentes mucho antes y como parte de los antiguos rituales dedicados a la illa e Ispalla. Estos sentidos y prácticas, pese a los procesos de colonización y evangelización aún han convivido en la memoria de las personas, principalmente de comunidades indígenas. Al respecto Varinia explica que esta actividad ritual rural, se realizaba en el mes de diciembre, cuando todo está floreciendo…

“Se suele hacer intercambios con animalitos chiquitos, hay como una suerte de Alasita que conocemos en la ciudad, pero se intercambian con los animalitos. Por eso de las primeras Alasitas, las fotografías que yo veía de las primeras Alasitas lo que traían del campo a la ciudad eran los pequeños animalitos. Como reproductores, para que crezcan, para que tengan mejor producción. Tiene que ver muchísimo con la fertilidad.”

Entonces, las prácticas presentes en esta fiesta ritual se ubican, es decir, se contextualizan, según las necesidades de las personas que la realizan. Y por eso goza de la seriedad y los protocolos con los cuales se adquieren los elementos (productivos) en la vida cotidiana. Esos mismos pasos se aplican a las miniaturas, ya que, al comprar un autito de miniatura, se tiene que contar con el contrato, los papeles del municipio, los impuestos, la licencia de conducir, etc. Varinia corrobora esta idea:

“Por eso, para la gente que está metida, sobre todo la gente aymara urbana, no es un juego. Es una cosa muy muy seria. Y he visto así, cosas súper locas dentro y fuera de la iglesia: gente que está contando montañas y montañas de plata, por ejemplo; o está pagando sus deudas, o está bendiciendo su casa. No es una casa de juguete que está bendiciendo, no está haciendo transacciones por jugar. No. Es una cosa realmente seria para ellos. La casa se va a realizar, ese coche se va a realizar, esa transacción que está contando con estos billetitos chiquititos, se va a realizar. Entonces, por eso yo creo que tiene el mismo efecto que tenían estos animalitos, que eran intercambiados en el campo. Y que eran al final sembrados.”

Alasita y crecimiento

Pese a la presencia aymara tan fuerte en la ciudad de La Paz, esa seriedad ritual convive con interpretaciones un poco superficiales del sentido. Por ello, es necesario estar siempre atentos a las transformaciones que implique un cambio de significado de las miniaturas y las prácticas mismas que se realizan en esta fiesta. Para ello, es importante la reflexión que hace Varinia sobre estos sentidos:

“Por eso, yo no creo que tanto La Alasita sea ‘una suerte de deseos’, lo conocemos así lo, lo hablamos así. Más bien tiene que ver con el crecimiento ¿no es cierto? de que todo vaya a crecer, por eso de que todo se materialice y se vuelva en grande.”

Varinia le da en el clavo planteando la diferencia entre: deseo y crecimiento. La primera visión un tanto más occidental y la segunda local; es decir, no se trata de comprar la miniatura como un amuleto y esperar a que se cumpla. Dicho de otra forma, no es lanzar una moneda a una fuente de agua y esperar que las cosas lleguen por arte de magia. La Alasita, desde la visión andina aymara, y a partir del ritual las miniaturas son illas. Una especie de semillas sagradas, la versión en pequeño de un elemento que realmente va a crecer, poco a poco. Y en tanto la persona haga de su parte: la siembre, la riegue, la cuide.

Entonces, cuando adquirimos una miniatura la transformamos en un elemento sagrado, este se convierte en una meta cargada de energía que sí o sí vamos a cumplir, mediante la fortaleza espiritual y la perseverancia constante que cada uno de nosotros le va a dar.


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