LO “NATURAL” DEL RACISMO

Fernando Claros Aramayo*

El racismo surge como una estrategia político-social e ideológica de “unos” para el dominio sobre “otros”, es siempre negativo y condenable desde todo punto de vista.

En nuestro país, este flagelo llegó con la colonia y se perpetuó (por lo menos así parece) con la república y hoy en tiempos de pluriculturalismo y plurinacionalidad, para muchos es difícil olvidar lo que, insistentemente, nos inculcaron nuestros opresores: la baja autoestima.

Las manifestaciones racistas son tan naturales que, a través de la costumbre, se han hecho normales.

Existen muchos ejemplos, sin embargo voy a tomar uno que sucedió en las últimas Alasitas de este año 2010.

Esta manifestación costumbrista es muy significativa dentro el ámbito andino, lo que implica que las personas que están más ligadas, ideológicamente, a ellas son la de procedencia indígena y tal vez mestiza, tanto durante la venta como en la compra.

En este entendido me fue muy desalentador ver cómo existía un puesto en el que llevaba un cartel que decía “agencia de empleadas”. Hasta ahí todo bien, pero cuando uno veía al interior, las figuras que allí se vendían eran figuras de mujeres de pollera, como si las mismas solo servirían para ser empleadas y no se veía otra figura variante ni en género ni en “clase”; es decir, hubiera sido interesante ver figuras de varones, mujeres de pantalón, de vestido, blancas, afros, etc.

Este hecho me llamó a la reflexión de lo natural que esto parece y hasta chistoso (en la percepción de muchos), bonito (en la percepción de otros) e indignante en la percepción mía.

Esto es lo que ha dejado la colonia y lo ha fomentado la República. El cambio en esta manifestación es estructural, mental sobre todo.

Si queremos cambiar nuestras actitudes y buscar una verdadera justicia social, equidad y respeto a lo diferente, debemos iniciar por estos aspectos.

Considero que debería ser la alcaldía quien debería velar porque estos hechos no se repliquen, bajo alguna forma de sanción. De esta manera se estará enseñando la lucha contra el racismo y se estará sensibilizando a la población en general de que estas prácticas pueden ser sutiles pero lastiman la esencia del otro, en este caso de uno mismo. Nuestra identidad, mi identidad, hace que veamos estas figuras y nos preguntemos ¿mi mamá, mi abuela, mi hermana, servirán sólo para esto?

La otra pregunta es ¿quienes compran esto, para tener sometida a una mujer? La esencia de las alasitas es que compras un bien en miniatura para que eso se te haga realidad, por ejemplo compras un pequeño auto de madera y lata para que tengas uno de verdad. Al comprar el artículo detallado, las “empleadas domésticas”, ¿esperas que se te haga realidad de tener una para que te sirva? Es decir, estamos comprando ¿servidumbre o servilismo?

Es un tema muy delicado, pero lo que refleja, ese tipo de puestos de venta, es que no existe la mínima idea del respeto y mucho menos que eso es una muestra racista y discriminatoria.

Espero se tome en cuenta este pequeño análisis para posteriores hechos de esta naturaleza, y nosotros ayudemos a dar cuenta de actos de racismo que parecen normales y “así siempre es”.
* Fernando Claros Aramayo, es Antropólogo e investigador.

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1 comentario en “LO “NATURAL” DEL RACISMO”

  1. La observación que hace Fernando Claros es del todo preocupante, especialmente por estar camuflada en la “inocencia” del cotidiano. En este sentido, la mejor acción reflexiva que podemos realizar, tomando este ejemplo, es el repensar nuestro cotidiano para intentar interpretar los mensajes que reproducimos “automáticamente” como parte de cierto “legado” histórico, en este caso, “discriminador-urbano” sobre lo “inferior-rural”. Una posición absolutamente discriminadora sobre el otro que, curiosamente, representa a nosotros mismos.

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